Elegir un Dálmata

Si desea incorporar a su familia un dálmata tenga en cuenta que es muy importante la elección adecuada de un cachorro.
Lo primero a tener en cuenta es que un cachorro tiene vida y hay que respetarla y que la vida de un dálmata puede ser de hasta 16 años, con un promedio de 12 años. Será uno más de la familia y no un peluche o juguete. Además, un cachorro es juguetón y travieso por lo que puede ocasionar algunos desperfectos en el hogar.

Lo recomendable es comprar el cachorro directamente a un criador experimentado y de confianza que le informe bien y le asesore durante la vida de su dálmata. Si está pensando en comprar un dálmata:

Lea todo lo que pueda sobre la raza.
Busque y contacte con criadores responsables.
Compre con cuidado: Converse con varios criadores y establezca comparaciones antes de tomar una decisión.
Un buen criador le explicará todo sobre los pedigríes, sus cachorros y como cuidar de su dálmata. Compruebe que el cachorro este desparasitado y tenga puestas las vacunas que le correspondan por su edad. Es importante escoger un ejemplar sano.

Un criador responsable se preocupa en saber como son los posibles compradores, por lo que él también querrá saber sobre usted: cuantos componen la familia, como es su hogar, cuanto espacio libre tiene, cuanto tiempo le puede dedicar al cachorro, etc.

El Dálmata es un perro muy activo, compañero fiel, inteligente y fuerte. Conocido por sus particulares manchas de color negro o marrón “hígado” es muy limpio por naturaleza y huele muy poco a perro.
Su corto pelo se cae de forma regular durante todo el año y lo encontremos en nuestra ropa, casa y coche. Cepillarlo diariamente fuera de casa ayudará a ensuciar menos. Un dálmata bien cuidado no necesitará ser bañado más de una vez al mes.

El Dálmata puede adaptarse a casi cualquier tipo de residencia, ya que su principal deseo es estar con sus amos, por lo que puede vivir en un apartamento, piso, casa o finca siempre que tenga la debida atención humana y ejercicio diario.

El estándar de la raza es un ideal, razón por la que no existe un Dálmata perfecto. Pero en función del acercamiento al Estándar podemos hablar de perros de Exposición o Compañía. Lo que si tenemos que tener claro es alejarnos de los defectos graves en la raza.
Los dálmatas son muy saludables pero pueden presentar defectos genéticos como la sordera. Un 8-10% de la raza presenta sordera en ambos oídos, y aproximadamente un 22% presenta sordera en un solo oído. El futuro comprador de un cachorro puede y debe exigir al criador que su cachorro presente una correcta audición. El nivel de audición se puede unicamente determinar con una prueba de potenciales evocados (PEA) normalmente conocida como Test BAER.

Las enfermedades características de la raza son las alergias en la piel y los problemas con el ácido úrico, ambas están relacionadas y tienen que ver con el metabolismo singular de esta raza.

En cuanto al carácter es conveniente observarlos en grupo, ver como juegan entre ellos, los padres de los cachorros y otros adultos que el criador tenga a disposición. No encontrará su dálmata ideal en una tienda de animales o en aquel que decidió cruzar a su perra para recuperar el gasto que tuvo al comprarla y criarla con el perro del vecino, o para mostrarle a sus hijos “el milagro del nacimiento”. Estos “pseudocriadores” ó “juntaperros” no se preocupan en aprender de la raza, ni de elegir correctamente a los reproductores, los requisitos de espacio, hígiene ni sobre los cuidados mínimos que se deben proporcionar a los cachorros y habitualmente los entregan antes de los 40 días con el consiguiente riesgo. Para descubrir a estos criadores “de patio” basta con preguntarles por el pedigree de los cachorros, el test de BAER, si han acudido con los padres a alguna exposicion canina, o desde hace cuanto tiempo tiene el Afijo y que está en la raza.